¡Terminamos ya el curso! El último día para poder subir trabajos será el día 8 de Mayo a las 23:59. A ponerse las pilas que ya queda poquito!!!!
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domingo, 9 de mayo de 2010

OBJETIVO: FRANCO - SEGUNDA PARTE

“A veces los pueblos simulan dormir, pero es el sueño que precede al ataque”


EL DESCONTENTO DE FALANGE

El 19 de abril de 1937 se publica el Decreto de Unificación de fuerzas políticas que supone la integración de las diferentes ideologías y facciones que apoyan la sublevación en un sistema de partido único. En 1939, una vez finalizada la Guerra Civil, el nuevo régimen que nace de ella no convence a un núcleo duro dentro de Falange, el partido fundado por José Antonio Primo de Rivera, que siente traicionados sus ideales nacionalsindicalistas. Un grupo de falangistas descontentos tratan de formar una Falange fuera del partido único y que supondría su entrada en la clandestinidad. Usando el domicilio del coronel Rodríguez Tarduchy como lugar de reunión, se decide constituir una Junta Política que coordinase la actuación de todos los elementos disidentes. Entre los planes de actuación propuestos destaca el asesinato de Serrano Súñer, impulsor del Decreto de Unificación desde su puesto de ministro de Gobernación, y el magnicidio de Franco.

Para matar al jefe del estado se escogió la fecha del 1 de abril de 1941, durante la celebración del Desfile de la Victoria. El plan inicial consistía en hacer estallar una bomba en la tribuna presidida por Franco. Sin embargo, pronto se desestimó porque algunos de los miembros de la Junta lo consideraban un método indiscriminado más propio de anarquistas. Se optó por la posibilidad de disparar directamente contra él. Se mantuvo la fecha del primero de abril, pero se cambió el lugar donde se cometería el atentado, eligiendo el escenario del Teatro Español de Madrid adonde Franco acudiría esa noche a ver un espectáculo. La Junta se reunió una semana antes para pulir los detalles de la operación y votar sobre la conveniencia de realizar el atentado. Durante la misma remanifestaron las serias dudas que albergaban sus miembros para llevar a cabo el plan. Entendieron que los asesinatos de Franco y Serrano Súñer (en la foto de izquierda a derecha: Serrano Súñer, Franco y Mussolini) causarían un efecto contrario al que pretendían, desatando una dura represión dirigida contra ellos. Con cuatro votos negativos y una abstención, el resultado de la votación fue concluyente. Ni uno sólo de los miembros de la Junta estaba a favor de los atentados.

Los que acudían a estas reuniones clandestinas corrían graves riesgos y cualquier soplo podía poner sus vidas en peligro.

Debido a su carácter secreto, nunca había constancia escrita de los que acudían a ellas y de lo que hablaban, por lo que no existen pruebas materiales sobre lo que realmente se trató en esas citas, tan sólo el testimonio oral, más o menos distorsionado, de los que acudieron a ellas.

Más adelante, al principio de la década de los sesenta, Narciso Perales, otro histórico miembro de la Falange y uno de sus disidentes más activos contra el Decreto de Unificación, entró en contacto con relevantes figuras anarquistas buscando puntos de aproximación. Estas relaciones no llegaron a nada positivo pero hubo algunos sectores de Falange que vieron en ellas un intento de conspiración contra la figura de Franco, levantando una serie de rumores infundados que lo único que consiguieron fue poner en alerta a los servicios de seguridad que protegían al Jefe del Estado.

STUART CHRISTIE, EL IDEALISTA ESCOCÉS


El joven escocés Stuart Christie había oído desde niño las historias que contaban parientes y amigos de la familia sobre su participación en la Guerra Civil en el bando republicano, alistados en las filas de las Brigadas Internacionales. Impresionado por el espíritu idealista de aquella época, Christie decide hacerse anarquista siendo apenas un adolescente. Con tan sólo 18 años, impulsado por su ánimo combativo, se ofrece voluntario para una acción antifranquista. En agosto de 1964, recibe instrucciones para cumplir una misión en España. Consistía en entrar en nuestro país desde Francia portando un cinturón cargado de explosivos que llevaría hasta Madrid. Cuando llegase a la capital debía entregárselos a otro contacto de la red junto con una carta que Christie previamente había recogido personalmente en las oficinas de American Express. La operación, organizada por Defensa Interior, tenía como objetivo atentar contra Franco.



Sin embargo, el papel ejercido por el escocés se limitaba al de ser un simple enlace, sin conocer realmente las intenciones del plan.

Después de recoger los explosivos en París, el joven viaja hasta Toulouse y de allí a Perpiñán, desde donde debía intentar cruzar la frontera usando sus propios medios. Christie llega a España haciendo autostop y logra hacerlo sin levantar sospechas, a pesar de que en pleno mes de agosto llevaba puesta una gruesa chaqueta en la que escondía los explosivos. Sin embargo, a las pocas horas de su llegada a Madrid, es detenido por agentes de la tristemente conocida Brigada Político Social mientras se comía un bocadillo en un bar de la Puerta del Sol madrileña, a escasos metros de la entonces Dirección General de Seguridad.

Juzgado y encarcelado, Christie fue condenado a veinte años de prisión, aunque un indulto personal de Franco lo dejó en libertad a mediado de agosto de 1967.

TENTATIVAS ANARQUISTAS

De todas las organizaciones antifranquistas que se propusieron atentar contra el dictador, quizá fueron los anarquistas los más activos y los que lo intentaron más veces. Aunque su nivel organizativo era superior, en la mayoría de los casos la planificación de los mismos tampoco llegó a superar la fase inicial de preparación, convirtiéndose en tentativas producto de iniciativas individuales inspiradas muchas veces por motivos personales. De lo que no cabe duda es de la firme determinación de todos aquellos que lo intentaron.

De esta forma, y según un testimonio recogido en el libro “Los atentados contra Franco”, a los pocos meses de terminada la Guerra Civil, un grupo de anarquistas fuertemente armadas atacaron la comitiva oficial en la que viajaba Franco, disparando contra el coche que creían que ocupaba. Sin embargo, el general viajaba en otro vehículo y durante el tiroteo murió el jefe de la escolta y todos los atacantes.


La figura legendaria del anarquista Domingo Ibars Juanías es el protagonista de uno de los más sorprendentes intentos. Según su propio relato, estuvo a punto de atentar con Franco y Hitler durante la famosa entrevista celebrada entre los dos dictadores en Hendaya. La ocasión se presentó de forma casual. Ibars viajaba en tren junto a un compañero desde Francia para infiltrarse en España cuando el convoy se detuvo en la estación donde iba a tener lugar el encuentro. Ibars no se lo pensó dos veces y decidió intentar el atentado aprovechando la ocasión. Rodeado de unas impresionantes medidas de seguridad y haciendo alarde de su sangre fría, atravesó los diferentes controles y salió de la estación buscando la ayuda de otros camaradas que sabía que residían en la zona y que tenían escondidos explosivos. Con varias cargas preparadas volvió al punto de encuentro en donde había quedado con su compañero de viaje pero este no acudió a la cita. Sin perder más tiempo, decidió intentarlo sólo, pero el gran despliegue de seguridad en torno a los dos dictadores lo disuadió. Ibars, decepcionado por el fracaso de su intento, montó de nuevo en el tren y atravesó la frontera española.

Del 1 al 12 de mayo de 1945 se celebró en París el primer Congreso de federaciones locales de la CNT. Durante el mismo se nombró un Comité Nacional que aprobó un dictamen para realizar acciones violentas en territorio español y, en sesión restringida, consideró favorablemente la posibilidad de atentar contra Franco. De esta forma se hacía “oficial” el apoyo de la cúpula anarquista a estos intentos, aunque se acordó ocultar la decisión para evitar posibles reacciones de las autoridades francesas. Se daba así vía libre a todos aquellos militantes o grupos de la organización que pretendían cometer el atentado, pero sin ejercer un control directo sobre ellos, lo que provocó una descoordinación total entre los diferentes intentos que se planearon, malgastando esfuerzos y medios que usados de otra forma podían haber sido más efectivos.

El 17 de mayo de 1947 Franco visita Barcelona. La ciudad se encuentra tomada por fuerzas de seguridad que vigilan todos los itinerarios de la comitiva oficial. A pesar del riesgo evidente, Domingo Ibars, que ha vuelto a cruzar la frontera eludiendo los controles, está decidido a no fracasar esta vez. Contacta con un grupo de anarquistas disidentes autodenominado Los anónimos para que le ayuden a cometer el atentado.


La mañana del 17 de mayo se reunen en los alrededores del monumento a Colón. Van elegantemente vestidos y llevan identificaciones falsas de inspectores de policía que les permiten superar varios controles sin levantar sospechas. Ibars había preparado dos bombas escondidas cada una en una cartera de cuero con la intención de lanzarlas al paso del coche de Franco.

Dos de los anónimos se colocan en posición con las carteras preparadas. La espera se hace interminable y la tensión va en aumento. Cuando las autoridades se disponen a formar para recibir a Franco, un grupo de niños se sitúa entre ellos y los anarquistas, dentro del radio de acción de la onda expansiva de las bombas. Los que llevan las carteras miran a Ibars sin saber qué hacer, buscando en sus ojos una decisión. Minutos antes de la llegada de la comitiva oficial, abandonan sus posiciones sin activar los explosivos, confundiéndose entre la multitud.

Lo que no sabía Ibars y su grupo es que casi a esa misma hora Pedro Adrover Font, uno de los militante más activos del movimiento libertario, y que, detenido por la Gestapo alemana había sobrevivido al campo de concentración de Matthausen, merodeaba por los alrededores de la catedral con la intención de colocar una bomba que estallaría cuando Franco estuviese en su interior. Adrover, con los explosivos escondidos en una caja de zapatos, espera la ocasión para acceder al templo que se halla literalmente tomado por las fuerzas de seguridad, lo que le hace desistir en su intento, frustrándose el atentado. Esta acción individual es un claro ejemplo del grado de descoordinación que existía entre las diferentes intentonas anarquistas.


ATENTADO POR AIRE

De todos los intentos de magnicidio contra Franco, el plan ideado por Laureano Cerrada Santos, un relevante dirigente de la CNT en el exilio francés, es quizá el más espectacular. Sin el conocimiento del resto de la organización, el audaz activista se hacía propuesto cometer el atentado en San Sebastián, durante la celebración de las regatas de traineras que tendrían lugar a primero de septiembre de 1948 y a las que acudiría Franco, mediante un bombardeo efectuado por un avión cargado de bombas.

Cerrada mantiene el plan en absoluto secreto con la intención de evitar su posible desaprobación por otros dirigentes históricos y de paso, impedir posibles acusaciones de infiltrados que pongan en riesgo la operación.

Él mismo se encargó de la compra de un avión utilizando fondos que procedían, según sus propias palabras “…de trabajos efectuados durante la ocupación alemana”. Para hacerlo sin despertar sospechas, recurre a un viejo anarquista francés, Georges Fontenis, a cuyo nombre se firman todos los papeles. El aparato, un Norecrin con matrícula FBEQB, puede transportar una carga útil de doscientos kilos llevando cuatro pasajeros a bordo y con la suficiente autonomía de vuelo para cumplir con su misión de bombardeo.

Cerrada se rodea de un reducido grupo de colaboradores. Contacta primero con el piloto, Primitivo Gómez Pérez, un veterano piloto de caza republicano, y después con la que será su “tripulación”, Antonio Ortiz, antiguo comandante de una división de la CNT durante la Guerra Civil y otro anarquista, José P. Ibáñez “el Valencià”. Entre todos preparan el avión para el atentado. Perforan la parte inferior del fuselaje instalando una rampa que servirá para lanzar las bombas sobre su objetivo.

Una vez modificado, lo dejan aparcado en una pequeña y apartada pista, vigilado constantemente por los hombres de su grupo. Mientras tanto, desde Toulouse llega el material explosivo, veinticinco bombas rasantes alemanas de cinco kilos cada una y otros cincuenta kilos de bombas incendiarias.

El sábado, 11 de septiembre, el contacto en España del grupo, identificado sólo por las iniciales L.R. confirma que Franco presidirá las regatas. Cerrada decide entonces seguir adelante con el plan y ordena al avión que se traslade al pequeño aeródromo de Dax, donde lo cargan con las bombas. Desde esta población, San Sebastián sólo está a una hora de vuelo.

La mañana del domingo 12 de septiembre de 1948 luce un sol espléndido en la capital donostiarra. L.R., apostado en el monte Urgull, telefonea a Cerrada cuando desde su posición privilegiada observa que Franco embarca en una motora de la Comandancia de Marina para presidir la regata.

A las 13 horas el avión, cargado de bombas, sobrevuela la bahía de la Concha. De pronto varios cazas del Ejército del Aire aparecen de la nada como si los estuvieran esperando. Un hidroavión se pega a su cola escoltado por otros cuatro aparatos. Desconcertados, Gómez Pérez gana altura lanzándose después en picado con la intención de esquivarlos con esa maniobra. Sin embargo, tras varios intentos, los aviones militares les cierran el paso. Al mismo tiempo observan como las torretas de los cañones antiaéreos de los barcos de escolta que protegen la motora de Franco giran apuntando hacia ellos. Después de varias pasadas, algunas a muy poca distancia de la vertical sobre la que el general contempla la regata, Gómez Pérez desiste y vuelve a la base sin lanzar las bombas. El fracaso de la operación inquietó durante años a Cerrada que siempre sospechó de alguna infiltración entre su supuestamente fiel y escogido grupo de colaboradores que hizo que los aviones del Ejército del Aire los estuvieran esperando. Esta más que probable causa, unida a la indecisión de los ejecutores finales del bombardeo, que en ningún caso estaban dispuestos a convertirse en suicidas, provocó que el plan meticulosamente preparado se frustrase en el último momento.


BIBLIOGRAFÍA

- “Los atentados contra Franco” de Eliseo Bayo – Editorial Plaza & Janes

- Documental “Los que quisieron matar a Franco” emitido por las 2 y realizado con la colaboración de TVE, Televisió de Catalunya y el Ministerio de Cultura, dirigido por Pedro Costa y José Ramón Cruz

- “Historia de un atentado aéreo contra el general Franco” de Téllez Sóla

- “Objetivo: matar a Franco” o “La Falange contra el Caudillo” de Armando Romero

- http://www.forocastellano.org/

- http://www.historiasiglo20.org/

AUTOR:


Andrés Garrido Galeote
2º Bachillerato B

sábado, 8 de mayo de 2010

Atentados del 11-M (Segunda parte).

Continúo el anterior artículo, sobre los atentados del 11-M, con el largo proceso judicial que se llevó a cabo para encontrar y castigar con la cárcel a los culpables de este crimen a la humanidad.
En un principio todo el mundo se pensó que el atentado habría sido obra seguramente de la ETA, sin embargo el paso de los días y los avances en la investigación confirmaron la no autoría de los hechos por parte de la ETA, la cual además mandó diversos comunicados para defenderse de las acusaciones.

Los autores de esta catástrofe fueron miembros de diversos grupos terroristas de tipo yihadista (el atentado contra las Torres Gemelas también fue perpetrado por un grupo yihadista, bajo la orden del tan famoso Osama Bin Laden, el cual sigue libre y por el que existe una recompensa de 52 millones de dólares al que consiga localizarlo).

La investigación sobre los atentados aún permanece abierta, todavía se pretenden conseguir más indicios y pruebas para culpabilizar a más personas. Estas investigaciones son dirigidas por el juez Eloy Velasco, el cual está al frente del Juzgado Central de Instrucción número 6.
De los 116 imputados en un principio, finalmente fueron 29 los procesados.
En cuestión de días tendrá lugar en Marruecos el proceso contra 3 presuntos culpables que aún no han sido condenados: Abdelilah Hriz, Hicham Ahmmidan y Saad Huseini.
Lamentablemente, varios de los culpables permanecen en paradero desconocido, es el caso de: Amer Azizi, Mohamed Belhadj, Said Berraj, Mohamed Afalah y Daoud Ouhnane.
Y por si fuera poco, existen 5 perfiles sin identificar... la justicia española es así.

Procedo a mostrar los hitos más importantes acontecidos tras la catástrofe, en orden cronológico (fuente de información: wikipedia):
  • El 26 de marzo de 2004 la policía halla una finca ubicada en el término municipal de Chinchón, cerca de Morata de Tajuña, donde supuestamente se montaron las bombas y se activaron los teléfonos móviles utilizados en siete de los artefactos.
  • El 2 de abril de 2004 es desactivada una bomba colocada en la vía del AVE Madrid - Sevilla a su paso por la localidad de Mocejón (Toledo). Personas indeterminadas dejaron un artefacto en la línea férrea del AVE entre las 7:20 y las 10:15. Su investigación se encuentra en la actualidad sobreseída provisionalmente y archivada.
  • El 15 de abril de 2004 la cadena de televisión Al Jazeera emite la grabación de un mensaje de Osama bin Laden en la que asegura que los atentados del 11-M son una represalia contra España por sus acciones en Irak, Afganistán y Palestina.
  • El 8 de junio de 2004 fue arrestado en Milán Rabei Osman el Sayed Ahmed, alias 'Mohamed el Egipcio', inicialmente sería considerado como uno de los "cerebros" o ideólogos del 11-M. Condenado en Italia a 8 años de prisión como responsable de asociación para delinquir con fines de terrorismo internacional, sería, en cambio, absuelto en España de todos los cargos de los que se le acusaba.
  • El día 13 de junio de 2004 es localizado en la calle Infantado de Alcalá de Henares un vehículo Skoda Fabia supuestamente empleado por la célula terrorista junto a la furgoneta Renault Kangoo hallada el mismo día del atentado.
  • El 16 de noviembre de 2004 fue condenado Gabriel Montoya Vidal, de 16 años de nacionalidad española a a seis años de internamiento en régimen cerrado por un delito de suministro de explosivos a grupo terrorista.
  • El 17 de diciembre de 2004 el marroquí Hassan el Haski alias Abu Hamza es detenido en Lanzarote, la instrucción le consideraría como el líder en España del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM). Ha sido condenado en España a 14 años de prisión, siendo posteriormente extraditado a Marruecos para ser juzgado por sus presuntos vínculos con el atentado de Casablanca (Marruecos) de 2003.
  • El 1 de febrero de 2005 fue detenido en Bélgica Youssef Belhadj, también considerado como miembro del GICM, la instrucción le atribuiría el alias de 'Abu Dujan', la persona en cuyo nombre la célula reivindicó los atentados, pero dicho extremo no fue acreditado en el juicio oral en el que se le condenó a 12 años de prisión por pertenencia a organización terrorista.
  • El 23 de julio de 2005 sería igualmente detenido en Serbia Abdelmajid Bouchar, quien había logrado escapar del cerco policial al piso de Leganés en abril de 2004.
  • El 10 de mayo de 2006 Saed el Harrak queda en libertad tras dos años de prisión provisional al no haberse revisado a tiempo su situación. Juan del Olmo, sería sancionado por ello con falta leve.
  • El 28 de febrero de 2007 Juan Del Olmo decreta la prisión incondicional para Abdelilah Hriz al considerarlo autor material de los atentados. Hriz se halla actualmente preso en Marruecos a la espera de ser juzgado.
El 10 de abril del 2006, el magistrado de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, concluye que el atentado fue inspirado pero no ejecutado, por la red Al-Qaeda, justificando la acción en la participación española en la Guerra de Iraq.

Rabei Osman, Hassan el Haski y Youssef Belhadj, considerados los ideólogos del atentado, fueron procesados por conspiración para delito terrorista. El primero fue finalmente absuelto, porque ya cumplía condena en Italia por el mismo delito, mientras que los otros 2 fueron condenados a 15 años de prisión, rebajada luego a 14 y 12 años, respectivamente.

Y por último, 5 españoles también eran procesados, en relación al suministro de explosivos que fue vendido a la banda terrorista. Estos son: José Emilio Suárez Trashorras (considerado el cabecilla de la trama), Antonio Toro Castro (por tráfico de explosivos), y Sergio Áalvarez y Antonio Iván Reis por el transporte ilícito de explosivos.
Resulta bastante deprimente saber que existen varias personas de tu propio país que son culpables de suministrar los explosivos a estos terroristas... pero qué se le va a hacer.

Con esto finalizo mi exposición sobre los atentados del 11-M de Madrid, no considero oportuno involucrarme más en las actas judiciales porque son altamente complejas, con muchos nombres propios, y bastante pesado de leer. Así que con esto finalizo.

Dedico este trabajo en memoria de todas las víctimas de aquel terrorífico día, además de a todos sus familiares y amigos, a los que les mando todas mis condolencias.Espero que les haya gustado y servido de algo.

Fuente de información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Atentados_del_11_de_marzo_de_2004

DANI TORRES

Atentados del 11-M (Primera parte).

El 11 de marzo de 2004 tienen lugar en España una serie de atentados terroristas... catalogados como el mayor atentado cometido en Europa hasta el momento.
Entre las 07:36 y las 07:40 de la mañana, tenían lugar 6 explosiones casi simultáneas en 4 trenes de la red de Cercanías de Madrid. Además, otras 4 explosiones tenían lugar a 500 metros de la entrada de la estación de Atocha. La policía detectaba minutos después 2 artefactos bomba sin estallar, los cuales no pudieron desactivar, prefiriendo detonarlos de forma controlada. Sin embargo, también se detectaría un tercer artefacto bomba poco después, el cual sí pudo ser desactivado. Gracias al contenido de este, se pudieron iniciar las investigaciones con pruebas de gran importancia. El resultado de este ataque fue de 191 personas fallecidas y 1.858 heridas. Morían 2 mujeres embarazadas, y el 10 de mayo moría un niño 48 horas después de haber nacido, debido a las heridas sufridas por su madre en el atentado... (me reservo las palabras que siento ante esto).A las pocas semanas del atentado, la policía localizaba en Leganés a varios miembros de una célula islamista que podía ser la causante del atentado. Estos, acorralados en un pequeño piso, ante unos Geos que iban a entrar en cuestión de segundos, hicieron explotar una bomba dentro del piso...
Este sería el primer atentado suicida de Europa. Morían todos los miembros islamistas que se encontraban en el piso, pero se llevaban con ellos la vida de uno de los policías allí presente.
Pero volviendo al atentado del 11-M, importante puntualizar que, al poco de la catástrofe, se pudieron analizar los restos y la bomba que se consiguió desactivar, para concluir que se trataban de un tipo de explosivo de la dinamita.Una vez he hablado de la catástrofe, procedo a tratar algo bastante importante: las consecuencias que trajo consigo este atentado en nuestro país (obviamente a parte de todos los fallecidos y heridos):

Consecuencias políticas.
El atentado terrorista tenía lugar tan solo 3 días antes de que se produjeran las elecciones... algo realmente misterioso. Es decir, en 4 años no se había perpetrado ningún atentado, y ahora tiene lugar uno a penas a 3 días de unas elecciones nacionales. Mi opinión es clara, pienso que estas elecciones tenían que ser el motivo por el cual se realizó el atentado, un grupo terrorista que pretendía acabar con un país a pocos días de un posible cambio de gobierno, aunque como es obvio esto no es motivo suficiente para poder realizar un atentado (nada es motivo suficiente).
El PSOE salía vencedor de las elecciones, y José Luis Rodríguez Zapatero pasaba a la presidencia del gobierno español. Aznar ya había anunciado en el año 2000 que no se volvería a presentar como presidente del gobierno, así que el candidato del PP, como bien sabemos, era Mariano Rajoy. Estoy completamente seguro de que estos atentados influyeron BASTANTE en el resultado de las votaciones. El PP no tuvo tiempo suficiente para defenderse de las acusaciones de tener un país con escasa seguridad, y una población consternada y cabizbaja se presentaba a votar. Se puede decir que el resultado de estas votaciones estuvo influido enormemente por los atentados de Madrid del 11-M.
Consecuencias en la sociedad.
En España tenía lugar una fractura social. El gobierno se mostró incapaz y débil... el país necesitaba claramente un cambio de gobierno. Esto hizo que el PP tuviera sus seguidores, pero aún más detractores. España se dividía entre partidarios del cambio, y partidarios de seguir así.
El gobierno de Aznar mostraba su ineficiencia ante catástrofes como la del Prestige en 2001 o esta del 11-M.
Sociedad dividida, enfrentamientos constantes y un país destrozado. El atentado dejó al país bastante tocado (pero no hundido).

Y por último, consecuencias en la cultura.
Numerosos escritores de gran prestigio hacían obras relacionadas con la catástrofe o que incluso trataban explícitamente la catástrofe. Días, semanas, meses de angustia, de tristeza, de añoranza por los fallecidos, por sus familias... Algunas de las obras que tratan sobre esto son: ''El corredor''(Ricardo Menéndez Salmón) , ''Madrid blues''(Blanca Riestra) , ''La piedra en el corazón''(Luis Mateo Díez) , ''Viene la noche''(Óscar Esquivias), ''Ángeles humanos''(Adolfo García Ortega) o ''La vida antes de marzo''(Manuel Gutiérrez Aragón).
Y no solo eso, en la música aparecen canciones en homenaje a las víctimas y a sus familias, como es el caso de la canción ''Jueves''(de La Oreja de Van Gogh), las canciones ''Tu costado sigue abierto'' y ''Magerit''(de Marcos Vidal), o la canción ''Ecos''(de Luz Casal).

A continuación pongo el videoclip de la canción Ecos... que me parece realmente emotiva. Luz Casal representa a una mujer que ha perdido a su novio en aquellos trenes aquel 11 de marzo.


Y bueno, viendo que me queda por hablar del largo proceso judicial que se llevó a cabo para condenar a los posible culpables, sigo hablando de esto en el siguiente artículo, a continuación de este.

Fuentes de información:
http://www.elmundo.es/documentos/2004/03/espana/atentados11m/hechos.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Atentados_del_11_de_marzo_de_2004

DANI TORRES

domingo, 11 de abril de 2010

OBJETIVO: FRANCO - (PRIMERA PARTE)


Después de ver en clase de Historia un documental sobre Franco, me ha interesado investigar sobre el dictador y rebuscando encontré un artículo en el que se hablaba sobre un intento de atentado contra él. Era el “Complot de los cabos”. Esto me animó a buscar más intentos de asesinar al general Franco, que pudieron evitar la dictadura y cambiar decisivamente el curso de la Historia de España.

Y este es el resultado. Al ser bastante la información encontrada, he decidido dividir el trabajo en varias partes. Espero que sea de vuestro interés.

Los atentados contra el dictador

Tras la Guerra Civil diferentes organizaciones antifranquistas se plantearon la posibilidad de asesinar al general como solución para poner fin a la dictadura. A partir de entonces, y sin ninguna conexión entre ellas, se elaboraron una serie de planes para atentar contra él. La inmensa mayoría no pasaron de ser una idea descabellada, pero alguno estuvo muy cerca de conseguir su objetivo.

En contra de lo que se pueda pensar, los primeros intentos de asesinar a Franco se remontan a los momentos iniciales de la Guerra Civil, incluso antes. El 14 de julio de 1936, tan sólo cuatro días antes del estallido de la contienda, Antonio Vidal, un destacado anarquista afincado en Tenerife, estuvo involucrado en un intento frustrado contra el general, por entonces comandante militar de Canarias, en la sede de la Comandancia de la capital tinerfeña, que fracasó en el último momento por la traición de otro anarquista. Antonio Vidal evitó que lo detuvieran ocultándose bajo una lápida del cementerio de San Rafael y San Roque y después consiguió escapar, iniciando a partir de entonces una brillante carrera como espía al servicio de la República.


El complot de los cabos

De mayor transcendencia es el intento conocido como el complot de los cabos. Todo comenzó al filo de la medianoche del 17 de julio de 1936, momento en que empezaron a darse los primeros pasos para llevar a cabo la sublevación. En la ciudad de Ceuta, al Regimiento de Infantería del Batallón del Serrallo número 8 se le ordenó participar en la toma del control de la ciudad norteafricana. A él pertenecían los cabos veteranos José Rico Martín y Pedro Veintemillas, soldados profesionales pero de profundas convicciones republicanas. Los dos suboficiales patrullaban por las calles de la ciudad en cumplimiento de las instrucciones recibidas cuando observaron como grupos de falangistas detenían a civiles y asaltaban sedes de partidos políticos, mientras pegaban pasquines en las paredes con el bando firmado por Franco que establecía el estado de guerra, la disolución de los partidos y la prohibición del derecho de reunión.

Cuando en las primeras horas del 18 de julio, Rico y Veintemillas regresaron al cuartel, se reunieron con los también cabos Anselmo Carrasco y Pablo Frutos. Entre los cuatros estuvieron discutiendo acaloradamente cómo podían frustrar la sublevación contra la República. En ese mismo día, durante una segunda reunión, José Rico presentó un plan para matar a Franco que él mismo lideraría. Cuando el general entrase en el patio central de la comandancia para pasar revista a las tropas, él le dispararía a bocajarro. En ese momento, los demás implicados reducirían al resto de las tropas apuntándolas desde las ventanas del primer pido del acuartelamiento, impidiendo así cualquier intento de resistencia. Una vez conseguido su objetivo, un segundo grupo iría a la ciudad para informar del atentado y conseguir el apoyo de la población.

La tarde del 18 de julio, Rico pidió estar de guardia en la entrada principal del cuartel con la intención de ser el primero en enterarse de la llegada de Franco. Durante la guardia compartió vigilancia con el cabo Rodríguez. Durante sus declaraciones ante el consejo de guerra que siguió al atentado frustrado, éste último declaró:

“…José Rico me preguntó qué me parecía el Movimiento. Le contesté que llevaba dos días de servicio y que no me había informado, y él respondió que éste Movimiento iba contra el Gobierno, y que si nosotros fuéramos hombres deberíamos ponernos a favor de ellos e ir contra nuestros oficiales y jefes. Añadió que ya había implicado a los seis centinelas de la guardia. Y en el momento en que empezaran los disparos me tenía que poner a las órdenes de Anselmo Carrasco y Pedro Veintemillas”.

Los cabos y soldados implicados lo habían planeado todo con detalle. Sabían que Franco aterrizaría en Tetuán a bordo del famoso avión Dragón Rapide (a la izqda. el avión y Franco a su llegada al aeropuerto de Tetuán) y que en pocas horas se presentarían en la comandancia de Ceuta. Sin embargo, la tensión que atenazaba a los jóvenes soldados de reemplazo ante la trascendencia del intentado provocó que uno de ellos fuese a ver al coronel al mando del cuartel para contarle los planes del complot que se estaba organizando.
Alarmado por la información, el coronel detuvo a todos los implicados antes de que Franco llegase.

El 20 de julio los detenidos fueron trasladados a la prisión militar del Monte Hacho en Ceuta. El día 26 se dio inicio al procedimiento para someterlos a un consejo de guerra. En la madrugada del 21 de enero de 1937, cuando aún no se había celebrado éste, un grupo de falangistas entró en la prisión y con total impunidad sacó de sus celdas a los cabos Veintemillas y Marcos. Horas después sus cuerpos aparecieron con un tiro en la cabeza, abandonados en el depósito de cadáveres del cementerio, donde fueron enterrados en una fosa común.

Dos meses más tarde tuvo lugar el consejo de guerra. El juez de la causa, el teniente coronel Buesa, dictaminó el veredicto de culpabilidad acusándoles de traidores a la patria. En la madrugada del 17 de abril de 1937 fueron fusilados el sargento Garea, los cabos Rico, Carrasco y Lombau y el soldado Navas en el exterior de la prisión de Monte Hacho por un pelotón de regulares de Ceuta.

Kim Philby, as de espías

Una vez iniciada la contienda, muerto el general Sanjurjo en un accidente de aviación (debido al peso que llevaba en su maleta) y con Franco elevado a la categoría de líder indiscutible del alzamiento, aparece la arrolladora figura del famoso agente doble inglés de la Guerra Fría, Kim Philby, protagonista principal de un intento de atentado contra el general digno de una novela de suspense. Harold Adrián Russell Philby empezó a ser conocido con el apodo de Kim en el prestigioso Trinity College de Cambridge donde estudió. Como él afirma en sus memorias, fue reclutado como espía por los soviéticos durante su estancia en Viena, adonde viajó en 1934 tras terminar sus estudios de Historia. En ese mismo año regresó a Gran Bretaña donde construyó una falsa personalidad ultraconservadora que le permitió acceder a ambientes germanófilos dentro de la aristocrática sociedad londinense de la época, reuniendo valiosa información que se encargaba de transmitir a sus enlaces en Moscú.

En 1937, en plena Guerra Civil, Philby viaja a España como corresponsal de la agencia London General Press para cubrir informativamente el conflicto. Durante su estancia en nuestro país los servicios de espionaje soviéticos le encomendaron dos misiones. La primera y más evidente era mantenerles informados sobre los planes y movimientos del ejército franquista. La segunda, mucho más sorprendente y que ha sido confirmada hace pocos años por unos documentos desclasificados de la inteligencia británica, era la de atentar contra Franco.


La orden fue dada por el propio Stalin en persona. El cerebro del plan para llevarla a cabo era Nikolai Yezhov (en la foto de la izquierda), en aquel entonces comisario del NKVD, acrónimo en ruso del Comisariado de Asuntos Internos del Pueblo, organización precursora del KGB. Yezhov, conocido como El enano y El Renco (medía 1’51 y era cojo) era un siniestro y sanguinario personaje que se había encargado de organizar la Gran Purga ordenada por Stalin y que disfrutaba torturando personalmente a los opositores al régimen. Yezhov dio instrucciones a otro agente doble británico, Paul Hardt, para que encontrase a la persona adecuada para cumplir la misión. Hardt consideró a Philby el hombre idóneo que estaba buscando.


Establecido en Burgos y alojado en el Hotel Condestable, su hábilmente labrada reputación como periodista germanófilo, sus crónicas claramente favorables al bando de los sublevados y, por supuesto, su encanto personal, pronto le granjearon las simpatías de los mandos militares más cercanos a Franco con los que hablaba habitualmente y que, engañados, le brindaron la valiosa información que Philby utilizaba para escribir sus artículos o remitir directamente a Moscú. Su reputación como periodista brillante con buenos contactos llegó a Londres y el prestigioso periódico The Times se hizo con sus servicios. Philby había llegado donde quería y disponía de la tapadera perfecta para ocultar su verdadera identidad.

Aunque en una entrevista Philby se jactó de haber estado cinco veces ante Franco, el espía realmente sólo dispuso de dos ocasiones para intentar el atentado.

La primera y la que estuvo más cerca de cumplir su objetivo, fue cuando el general le concedió una entrevista en exclusiva para The Times. Era la oportunidad perfecta que habían estado esperando. Los superiores de Philby le consideraban un magnífico espía pero no un hombre de acción. Para cometer el atentado utilizarían a un anarquista llamado Justo Bueno que, infiltrado como fotógrafo en la entrevista y con una pistola oculta en su cámara, sería el que al final realizaría los disparos. Sin embargo, Franco suspendió el encuentro en el último momento y el atentado se frustró.

La segunda oportunidad se presentó de forma casual. El 31 de diciembre de 1937, en el pueblo de Cauda situado a muy pocos kilómetros de Teruel, el vehículo en el que viajaba Philby junto con otros tres periodistas americanos resultó alcanzado por un proyectil de artillería. Sus tres compañeros murieron y Philby resultó gravemente herido en la cabeza. Pocos días después del incidente y mientras aún estaba convaleciente, se le comunicó que sería condecorado personalmente por Franco en audiencia privada con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar.

Sin embargo, según se recoge en los documentos desclasificados de los Archivos Nacionales Británicos, Philby recibió la orden de abortar el plan del atentado sin explicar cuál fue la razón que provocó el cambio de planes. Paul Hardt, su contacto, fue llamado a Moscú y desapareció para siempre, y Yezhov, el cerebro del complot, murió asesinado víctima de una de las purgas estalinistas con las que tanto parecía disfrutar. Philby recibió la condecoración en un acto impersonal y frío en el que Franco apenas le prestó atención, y continuó con su trabajo de periodista hasta que terminó la contienda.

Bibliografía:

“Los atentados contra Franco” de Eliseo Bayo – Editorial Plaza & Janes.

“Historia de Ceuta y Norte de África: Atentado a Franco en Ceuta” de Francisco Sánchez Montoya.

Documental "Los que quisieron matar a Franco" emitido en la 2 y realizado con la colaboración de TVE, Televisió de Catalunya y el Ministerio de Cultura.
AUTOR:
Andrés Garrido Galeote
2º. Bachillerato B