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sábado, 8 de mayo de 2010

Gastronomía española


La gastronomía de España se caracteriza por su variada forma de preparar platos, enriquecida por las aportaciones de las diversas regiones de España. Su origen oscila entre el estilo rural y lo costero y representa una diversidad que es fruto de muchas culturas, así como de paisajes y climas. La cocina española se vió fuertemente influenciada a lo largo de su historia por los pueblos que conquistaron el territorio peninsular, así como de los pueblos que posteriormente lo colonizaron. Esta situación le ha propocionado una gran variedad de técnicas culinarias e ingredientes.

En este trabajo abordaremos las diversas gastronomías de nuestro país según las diversas comunidades que lo componen. POr cuestiones de espacio hablaremos solo de algunas, ya que la diversidad de la cocina española es demasiado enorme como para abarcarla en un solo trabajo.

Cocina de Andalucía

La cocina de Andalucía tiene dos vertientes, la de interior y la costera. Su relevancia es tal que hubo épocas en las que llegó incluso a influenciar a la cocina francesa: durante la primera invasión napoleónica de la península y cuando se instaló Eugenia de Montijo en el trono imperial francés.

Es de todas las cocinas regionales españolas la que mayor cantidad de aceite de oliva emplea en sus preparaciones. El plato que le ha dado fama internacional es el gazpacho. Se trata de una especie de sopa fría elaborada con cinco hortalizas, pan, vinagre, agua, sal y aceite. Esta sopa tiene como compañeras el ajo blanco malagueño, la pipirrana jaenera, el salmorejo cordobés, etc.


Son frecuentes los aperitivos elaborados con olivas y en este sentido se tienen las aceitunas aliñadas. Entre las preparaciones con carnes destacan el flamenquín cordobés, la pringá, el rabo de toro, el menudo gitano (denominado también: callos a la andaluza). Con la denominación 'a la andaluza' se encuentran numerosos platos y detrás de esta denominación hay tomates y pimientos. Entre los platos de pescado se encuentran los pescaitos fritos, las pavias de bacalao (tan populares también en Madrid), las parpandúas (tortitas de bacalao). Entre las costumbres culinarias se encuentran los típicos desayunos andaluces, desayuno que tradicionalmente es considerado de jornaleros y que hoy en día se extiende por toda España.


Entre la chacinería se encuentra el jamón serrano, y el jamón de Jabugo. Las bebidas típicas de la zona son los anises de Ojén, de Rute y de Cazalla, los vinos generosos y el jerez.

Cocina de la Comunidad Valenciana


La cocina de Valencia forma parte de las cocinas del levante español y posee dos vertientes, una en la que destacan productos del campo (zonas del interior) y la vertiente costera en la que se emplean la pesca, los mariscos, etc. Cabe señalar que los animales de granja son muy empleados en la cocina valenciana. Destaca al igual que otras zonas del levante la preparación a base de arroces en general, y en particular la paella valenciana. En el terreno de las salsas, a parte del alioli empleado en todas las cocinas levantinas, en Valencia se puede encontar la samorreta. Como en otras regiones del mediterráneo, se elaboran cocas (similares a la pizza napolitana). Son famosos los gazpachos alicantinos y las prebellas.


Las localidades marineras de la costa abastecen de peces y platos populares como el All i pebre d'angules (preparado con anguilas y pimientos algo picantes). Entre los mariscos se encuentran los langostinos de Vinaroz, en los vinos los de Utiel-Requena, Alicante y Valencia, en los embutidos los de La Marina, Requena y Utiel y en la repostería (de origen principalmente andalusí), el licor café de Alcoy, licor de Benicasim, los chocolates de Alicante, el arnadí, la horchata de chufa de Alboraya (tradicionalmente tomados con unos bollos denominados fartons), y las jugosas naranjas de Alicante, Castellón y Valencia.

Cabe destacar, por la importancia que tienen en las celebraciones navideñas, los turrones procedentes de Alicante (de pasta dura y almendra a la vista) y Jijón (de pasta blanda), así como las peladillas.


Cocina de Castilla y León


La cocina de Castilla y Leónes el perfecto ejemplo de la tradicional cocina castellana. En la zona castellana es habitual la cocina de asados, principalmente de cordero y cochinillo. El cordero empleado en estas preparaciones es joven (por debajo del año de edad) y en lo que se refiere al cochinillo es un lechal (cerdo de unas tres semanas que se denomina tostón). Son famosos los restaurantes donde existen hornos especiales para realizar los asados. La ganadería produce numerosos productos de chacinería y de esta forma se elaboran numerosas variedades de chorizos. Las morcillas que pueden ser elaboradas con arroz (morcilla de Burgos), con cebolla (morcilla de León) o dulces como puede encontrarse en algunos pueblos de Zamora. Entre los jamones es de destacar el jamón de Guijuelo.


Por otro lado, al ser Castilla y León zona de interior alejada del mar, los pescados más famosos que participan en la culinaria son procedentes de los ríos: las truchas y las tencas. Se suelen comer escabechadas, fritas con unos tacos de jamón en su interior, o con un torrezno. Cada vez son menos populares las ancas de rana (elaboradas con ajo arriero, al perejil y ajo, con aceite, etc.), antaño tan apreciadas por la nobleza y la burguesía. Los cangrejos de río se comen cocidos o en preparaciones como la sopa burgalesa (mezcla de cangrejos y de cordero en jigote).

Entre las verduras se encuentra el ajo que participa en numerosas preparaciones castellanas, siendo una de las más nombradas la sopa de ajo. Entre las legumbres destacamos las alubias blancas, las judías de El Barco de Ávila y los garbanzos de Fuentesaúco con los que se elabora el el cocido maragato. Destaca también la menestra palentina y las humildes pero deliciosas patatas a la importancia. La producción ganadera de lácteos hace que el queso zamorano (elaborado con leche de vaca y/o oveja), así como el denominado queso castellano (de leche de oveja) gozen de fama a nivel nacional.


También es importante Casilla y León por su producción de vitivinícola, de que destacamos los vinos de Toro, los tintos de la Ribera del Duero, los blancos de Rueda y los claretes de Cigales.

Cocina de la comunidad Foral de Navarra


La cocina de Navarra posee muchas similitudes conotras cocinas norteñas como la cocina aragonesa o la vasca.


Dos de sus platos bandera son la trucha a la navarra por parte del pescado, y el cochifrito por parte del cordero, sin olvidar el cordero al chilindrón. La preparación con ajo arriero suele encontrarse acompañando tanto a la langosta al igual que al bacalao. Dentro de las verduras se puede decir que el producto más conocido son los espárragos de Navarra, pero igualmente se pueden encontrar las famosas menestras, los cogollos de Tudela (con anchoas, salmón o una simple vinagreta), los pimientos del piquillo (habitualmente rellenos), las pochas a la navarra, etc. Entre los potajes se encuentra el gabure navarro. Es interesante señalar además que existen recetas muy curiosas dentro de la cocina navarra, como los huevos carlistas.

Los productos de chacinería son habituales y entre ellos se tiene el chorizo de Pamplona, el relleno y la chistorra. Existen diversas proparaciones culinarias que poseen la denominación de 'a la navarra': truchas a la navarra, huevos a la navarra, etc. El cordero y la ternera poseen en la actualidad denominaciones de origen. Entre las bebidas alcohólicas procedentes de Navarra y más típicas se encuentra el clarete y el pacharán. Entre los vinos los más famosos son los rosados, aunque son importantes también los tintos.

Cocina de la Comunidad de Madrid

La cocina de Madrid se encuentra por su estilo (y emplazamiento geográfico) a medias entre la cocina manchega y la castellana. Es, según un dicho antiguo, preparada para ser acomodada al viajero presuroso. Madrid, debido a la afluencia de visitantes desde el siglo XIX, fue una de las primeras ciudades en implementar el concepto de restaurante, existiendo en ella algunos de los ejemplos más antiguos. En la actualidad algunos de los platos clásicos madrileños se han adaptado al tapeo y es posible encontrarlos en forma de pequeñas raciones como pueden ser: la oreja a la plancha, las gambas al ajillo, las patatas bravas, los soldaditos de Pavía, etc. Muy populares en los bares del centro de la ciudad son los bocadillos de calamares y las populares patatas bravas.


Entre sus platos típicos se encuentra el cocido madrileño elaborado con garbanzos, los populares callos a la madrileña, la sopa de ajo (que según algunos entendidos de la cocina fue creada en Madrid) y los caracoles a la madrileña. La carne es muy importante y se puede apreciar en la cocina madrileña un afecto muy popular por la casquería: tiendas especializadas en las freidurías de gallinejas, mollejas y entresijos florecen como hongos en invierno en la capital de nuestro país. El gusto por la carne de caza como el jabalí, el gamo, la perdiz y el faisán que pueden verse a diario en sus mercados. De las aves, la que alcanza un mayor protagonismo es la gallina, empleada en la elaboración de caldos así como en el cocido. Entre los pescados se encuentra la popular preparación del besugo a la madrileña (plato típico de navidades), la merluza o el mero. Igualmente son populares las gambas (cocidas, a la plancha, con gabardina, o al ajillo), los mejillones (al vapor o en escabeche), los boquerones en vinagre y el bonito, también en escabeche. La influencia castellana hace que exista igualmente la preparación de carne en asados como puede ser el cochinillo o la ternera del Guadarrama.


Entre los lácteos se encuentran postres como el arroz con leche, la leche merengada, el queso castellano de Campo Real y el requesón de Miraflores de la Sierra. Entre las frutas destacan las fresas de Aranjuez y los melones de Villaconejos. Madrid posee una confitería religiosa abundante, de la que cabe destacar las populares torrijas, el chocolate con churros y los buñuelos. Los vinos madrileños poseen denominación de origen; un ejemplo son los de Navalcarnero y entre las bebidas alcohólicas se encuentra el anís de Chinchón.

Conclusión

Estas son las cocinas españolas que hemos decidido comentar por considerarlas las más representativas del país. Sin embargo, todas las comunidades poseen sus particularidades, y es al estudiarlas todas cuando podemos tener una visión completa y objetiva de la gastronomía española, que no es otra que esta: España es un país culturalmente rico, en especial en lo que a gastronomía se refiere. tenemos la suerte de contar con excelentes platos de carnes y embutidos, magníficos preparados de pescados, arroces, cocidos y sopas de reyes, alcoholes de primera calidad internacional y postres tan deliciosos como las torrijas, el turrón de Gijón. La riqueza de la gastronomía española radica precisamente en esa variedad que permite obtener lo mejor de cada plato, así como en los platos que no hemos enmarcado en ninguna de las comunidades por ser de todo el país. ¿A que plato nos referimos? Pues ni más ni menos que al paladín de la cocina española, al archiconocidismo en todo el mundo... ¡la tortilla de patatas! Con esto y un bizcocho (elija usted de que comunidad lo quiere) nos despedimos, ¡esperando que se os haya abierto el apetito!



Bibliografía
http://www.spain.info/saborea/?l=es
http://www.spaindreams.com/cas/gastro.htm
http://www.historiacocina.com/gastronomia/espana.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Gastronom%C3%ADa_de_Espa%C3%B1a
http://www.academiagastronomia.com/

Trabajo realizado por

Ricardo Martín Muñoz
José Miguel Pellicer García

martes, 20 de abril de 2010

传说的起源

“La leña, arroz, aceite, sal, salsa, vinagre y té
son las siete necesidades para comenzar el día.”

EL TÉ... UN ORIGEN LEGENDARIO


Las leyendas son la base de las tradiciones, todo empieza con ellas, por eso, como en toda historia, sobre el té y su origen se han tejido innumerables anécdotas. Pero hay una que es la más importante y parte de una persona: Shen Nung, emperador de la China.

Según la leyenda china, esta interesante historia comienza cuando el emperador y erudito Shen Nung, descubrió las propiedades beneficiosas del té.

Cuentan que un día del año 2737 a.C cuando Shen Nung estaba descansando junto a un árbol de té silvestre, una ligera brisa agitó las ramas con tan buena fortuna que algunas hojas fueron a caer en el agua que estaba hirviendo. La infusión resultante le pareció deliciosamente refrescante y reconstituyente. El té había nacido.
Una de sus sabias normas fue la disposición de que durante su reinado, toda el agua destinada para el consumo humano fuese previamente hervida.

El Té conquista China

Evidentemente resulta imposible saber si Shen Nung existió en realidad o si simplemente es la encarnación mítica de los desarrollos agrícolas, herbarios y culturales de la antigua China. Pero sean cuales sean sus orígenes, la popularidad del té en China en aquella época es un hecho aceptado por los estudiosos.
Sin embargo no existe ninguna referencia escrita a la hoja del té hasta el siglo III a.C, cuando un famoso cirujano chino la recomendó para aumentar la capacidad de concentración, y un general escribió a su sobrino para pedirle que le enviase té auténtico, porque se sentía anciano y deprimido.

Hasta el siglo III d.C, la infusión se preparaba como medicina o tónico con hojas verdes tiernas de árboles silvestres. Para ajustar la oferta a una demanda creciente y garantizar una cosecha regular, los granjeros empezaron a cultivar arbustos de té en sus pequeñas propiedades y se fue desarrollando un sistema de desecación y fabricación.
La popularidad del té creció rápidamente en China durante los siglos IV y V. El té se entregaba como presente a los emperadores, empezó a encontrarse en tabernas, tiendas de vino y posadas. Incluso existen documentos que demuestran que en el 478 se usaban pastillas prensadas elaboradas con hojas verdes de té hervidas al vapor como trueque en las relaciones comerciales con los turcos. Los comerciantes de té se enriquecieron y los alfareros, plateros y herreros empezaron a fabricar elegantes artículos que constituían un indicador de la riqueza y del nivel social de los propietarios.
Se suele afirmar que la "edad de oro" del té corresponde a la época de la dinastía Tang (618-906 d.C). El té ya no era solo un tónico medicinal, sino que se bebía tanto por sus propiedades reconstituyentes como por placer.

Durante este periodo el té adquirió tal importancia que un grupo de comerciantes encargaron al escritor Lu Yu (733-804 d.C) que compilase el primer libro sobre el té, su Cha Ching, conocido como el Libro Sagrado del té. Este libro muestra claras influencias de la filosofía Zen, así como del taoísmo. La forma de preparar el té, tan poética y bellamente expuesta por Lu Yu, quien veía en ella un modelo de orden y de la armonía que reina en todas las cosas, fue la que posteriormente sería introducida en Japón, precisamente por monjes practicantes del budismo Zen.

En la época de la dinastía Tang, las hojas tiernas recolectadas se hervían al vapor, se machacaban y después se mezclaban con zumo de ciruela hasta obtener una pasta compacta que se introducía en moldes, donde se prensaba para formar una especie de pastillas que se horneaban hasta quedar secas. Para preparar una infusión, se tostaba la pastilla hasta ablandarla para poder triturarla y se hervía el polvo resultante. Los sabores más habituales se obtenían añadiendo al agua cebollas dulces, jengibre, piel de naranja, clavos o menta.
Más tarde con la dinastía Song (960-1279 d.C), la pastilla de té prensado se molía hasta obtener un polvo muy fino que se removía en agua hirviendo a fin de producir un líquido espumoso. Después de tomar la primera taza se añadía más agua hirviendo al té en polvo, se batía de nuevo y se bebía. Este proceso se repetía hasta siete veces con el mismo té. En este período se preferían los aromas sutiles como los de los aceites esenciales de jazmín, de loto y de crisantemo.
El impacto que el té ha tenido en la historia y la cultura del pueblo chino es enorme. Entre las facetas más notables está su influencia en el desarrollo de una de las más importantes industrias tradicionales chinas: la porcelana. Aunque el arte de la porcelana había sido inventado en tiempos de la dinastía Tang, fue durante la dinastía Song cuando alcanzó el refinamiento que lo caracterizaría ya para siempre.
El té llegó a convertirse en un vehículo para la espiritualidad y la trascendencia. Así Wang-Yu-Chang encontraba en el té "algo que llegaba al fondo de su alma como una llamada directa, con esa delicada aspereza que recuerda al gusto de un buen consejo". Para So-Tung-Pa "el poder de la pureza del té desafiaba lo corrupto, al igual que hace un hombre virtuoso".

Sin embargo este esplendor del té acabó drásticamente. A principios del S XIII las tribus nómadas que habían habitado desde siempre en los límites noroccidentales del imperio fueron sometidas por Gengis Khan. Bajo su mando, las hordas mongoles comenzaron a realizar sus incursiones por las vastas llanuras del desierto del Gobi, hasta que finalmente en el año 1215 conquistaron Pekín. La dinastía Song se retiró y pudo seguir gobernando en el sur, pero en 1279, Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, logró apoderarse de todo el país. Como suele ocurrir, los invasores se interesaron poco por la cultura y las costumbres de sus antecesores; así, por primera vez en muchos siglos, la élite gobernante fue ajena a las sutilezas y refinamientos del té y aunque se siguió consumiendo, pasó a ser considerado como un alimento más. Los mongoles lo tomaban con crema, generalmente acompañado de arroz o frutos secos. De hecho, cuando en 1275 Marco Polo llegó a la China, ni siquiera lo introdujeron al antaño imprescindible ritual del té. En sus escritos describe con detalle los esplendores de las ciudades chinas, no aparece ninguna referencia al té.

A la muerte de Kublai Khan comenzó a gobernar en China la dinastía Ming (1386-1643 d.C), de mentalidad marcadamente aislacionista, y que consideraba a su país como muy superior a los demás, tanto en el aspecto económico como en el cultural y en el espiritual. Los Ming trataron de revivir los antiguos esplendores y como parte de ello se volvió a practicar la ceremonia del té, al tiempo que la fabricación de la porcelana conocía un nuevo auge. Fue precisamente en esta época cuando se inventó el proceso de fabricación del té verde tal como se sigue utilizando en la actualidad.
En 1644 China fue de nuevo conquistada, esta vez por los manchúes, quienes establecieron la dinastía Quing que permanecería en el poder hasta el año 1912. Durante la dominación Quing se inventaron los diferentes métodos para controlar la fermentación del té, lo cual dio como resultado las variedades Oolong y té negro. Desde entonces y paralelamente al interés mostrado por otros países, las variedades del té se multiplicaron de un modo incesante.
Antes de proseguir os voy a contar la atrayente leyenda que se encuentra detrás del popular té Oolong. El vocablo oolong, en idioma chino, significa ni más ni menos que serpiente negra, o también dragón negro. Es que, al parecer, el propietario de una plantación de té, según reza la leyenda, fue espantado por las hojas secas de este té, que tenían la apariencia de una gran serpiente negra. Pero este buen hombre, a pesar del susto que se había llevado, decidió regresar algunos días después. Se encontró con que no era un reptil lo que allí había, sino las hojas de té que se habían oxidado aún más por el sol, dando como resultado esta magnífica infusión.
Pero el hecho irreversible es que, al menos en China, el té nunca volvió ya a ser considerado como un refinado elixir, capaz de estimular la poesía y la espiritualidad más sutil. En lugar de ello, pasó a convertirse en la bebida popular por excelencia, como todavía lo sigue siendo en nuestros días.


Tipos de Té

El té se extrae de las hojas del árbol perenne Camelia sinensis o Thea sinensis y se cultiva en un clima cálido y húmedo en grandes extensiones llamadas jardines. Las hojas más recientes y tiernas del té pueden tratarse de maneras distintas, variando la intensidad del tueste o el grado de fermentación. De estos procedimientos diferentes en la elaboración surgen diferentes tipos de té: té negro, té verde y té Oolong. Éstos son los más comunes, sin embargo, en realidad hay cientos de variedades en sabor, color y concentración, basados en las propiedades y altitud de las tierras de cultivo, clima, la parte de la planta utilizada y el momento de su cosecha.

Té verde
El té verde se extrae de las hojas de la planta del té cocidas al vapor, liadas y secadas a temperatura elevada, sin ningún tipo de fermentación. Es posiblemente el té que más consumido en China. Su color varía entre verde jade y verde amarillento y su aroma es refrescante. De entre sus muchas propiedades, destacan la de despejar la voz, ser un buen digestivo o aliviar la retención de líquidos. Gracias a sus sustancias beneficiosas, es un producto de gran interés dietético, nutricional y diurético. Se considera más potente que la vitamina C y ayuda a retrasar el envejecimiento celular. También tiene importantes efectos estéticos, ya que ayuda a la eliminación de impurezas de la piel y su contenido en vitamina B12 ayuda a mantener sanos el cabello y las uñas.
  • Té negro
    El té negro es el té más conocido y de mayor consumo en el mundo aunque no por ese motivo tiene más propiedades beneficiosas. A diferencia del té verde sigue un proceso de fermentación y desprende un suave aroma pero con un gusto amargo más fuerte y profundo, aunque existen variedades. Sus efectos ayudan en la relajación de los vasos sanguíneos y ejerce de protector del sistema cardiovascular. Al ser el té con más cantidad de teína mantiene la mente despierta, alivia la fatiga, aumenta el riego del cerebro, previene la caries, combate el dolor de cabeza y la hipotensión Es el más astringente y contiene elementos anticancerígenos como el polifenol, relacionado con la prevención del mal de Parkinson.
  • Té Oolong (té rojo)
    El té del tipo Oolong es menos fermentado que el té negro y ha sido estudiado por sus propiedades antioxidantes, efectos protectores en el sistema cardiovascular, en la prevención del cáncer y la obesidad. Hay algunos datos publicados que sugieren que el Oolong (también conocido como té rojo) aumenta el consumo de energía en el cuerpo, y por ende, el consumo de calorías. No está claro si es debido a los compuestos polifenólicos presentes en el té, o a algún otro compuesto que promueve la oxidación del tejido graso y la pérdida de peso.

Existen algunas variantes del té rojo, como el té rojo llamado en China Pu Erh. Éste actúa sobre las energías reguladoras de las funciones del cuerpo, baja el nivel de colesterol y consigue resultados sorprendentes en tratamientos de sobrepeso. En esta variedad también se encuentra el té de frutos rojos. Es un té rico en Vitamina C y muy digestivo al que se le añaden frutos como fresas, frambuesas, cerezas y grosellas.

Además, entre las muchas variedades de té presentes en el mercado, existen otros tipos de té menos conocidos:

  • Té Blanco
    El té blanco se considera todo un elixir para mantenerse joven, y es también el más caro. Desde la dinastía Song (420 a.C.) se reservaba este té a los emperadores y si alguna otra persona lo probaba, lo pagaba con su vida. Es una infusión cristalina y exhala un perfume sutil y fresco a uva madura. En su preparación se utiliza el brote entero de la planta del té de modo que se conservan más polifenoles, una de las sustancias naturales más antioxidantes, que ayuda al cuerpo a mantenerse sano y saludable.
  • Té Amarillo
    Se obtiene de las hojas del té antes de que estén totalmente secas. Llamado también “el té de las cinco dinastías” o “aguja de plata” es un té dulce pero ligero y suave. Contiene gran cantidad de vitaminas y minerales gracias a la poca preparación de la hierba del té.
  • Té Azul
    El “té marino” es una variedad del té Oolong que se consigue parando el proceso entre el té verde y el té negro. Se trata de un té poco conocido, que se toma casi exclusivamente en el sureste de China. Su gusto está a medio camino entre el gusto dulce del té verde y el amargo del té negro. Es el más digestivo de todos y se le atribuye el poder de disolver las grasas, ya que contiene poca teína, muchas vitaminas y minerales. También contiene propiedades tónicas, laxantes y como fijador de calcio en los huesos ya que es rico en calcio, hierro, yodo y magnesio.

Ceremonia del té

Una de sus más preciadas costumbres es la ceremonia del té, se trata de todo una expresión artística en la que un anfitrión invita a sus huéspedes a compartir el gozo del té y apreciar los valiosos utensilios en una atmósfera cultivada con esmero.

La ceremonia nació con el fin de mostrar a los invitados el té de una forma en la que éstos puedan disfrutar de la belleza de la preparación y confiar en su fiable procedencia. La esencia de este arte está en el modo de infusión, que varía en función del tipo de té. La persona a cargo de la ceremonia, tendrá como objetivo hacer resaltar los colores, aromas y gusto del té, para el disfrute de los presentes. Una ceremonia exitosa es aquella en la que se balancee y se pongan en evidencia los cuatro factores esenciales del té: he (armonía), jing (respeto), mei (belleza) y zhen (verdad).

Luego de años de turbulencias, la cultura del té retomó su lugar de importancia en la cultura china, Hoy día, en Beijing, las casas de té florecen por todas partes. Grandes y pequeñas, se agrupan en 3 categorías:

En la primera categoría encontramos las casa de té tradicionales, como la casa de té Hugunghuiguan, el jardín de té Tianqiaole, y la casa de té de Laoshe (nombre del reconocido escritor chino que escribió una obra de teatro titulada ¨Casa de té¨).

La Casa de té de Laoshe es el más fiel representante de la cultura de té en Beijing. Entrar en ese salón de té es algo así como penetrar en una sala de teatro. La decoración tradicional (ventanas de madera, pinturas chinas, linternas rojas, mesas al estilo de la dinastía Qing...), los camareros vestidos con trajes tradicionales de la época, las teteras..., en fin, todo nos muestra la naturaleza única de los salones de té tradicionales. En este casa, podrá usted apreciar espectáculos como el Qinshu (narrador acompañado de música), el Kuqiban (historias recitadas al compás de castañuelas de bambú) o el Jingyundagu (balada acompañada de un tambor).

También encontramos casas de té modernas, siendo la casa de té Wufu el mejor ejemplo. El té Oolong, servido en pequeñas teteras, caracteriza el estilo de esta casa de té. Una sucursal bien conocida se encuentra cerca de la Entrada Guanxi de Xibahe. Es un edificio de 3 pisos: la planta baja se dedica a una exposición de té y teteras de gran valor. El primer piso se divide en diversas salas de distintos estilos (té japonés, budista, occidental, etc). Si desea usted un ambiente más animado, puede dirigirse al segundo piso, y disfrutar de una tasa de té con los amigos.

La tercera categoría engloba las casas de té de todos los tipos y de todas las latitudes, donde la casa de té Minghui, el salón de té Baicaoyuan y el salón de té Xiao Xiao son los más representativos. En esta categoría figuran también las casas de té extranjeros, como las koreanas y japonesas.

El ritual

1. Los invitados entran a gatas, como gesto de humildad y el maestro de ceremonias aparece y los conduce, por el camino del jardín, hasta la sala de ceremonias.

2. Cada invitado se arrodilla ante la capilla o tokonoma y hace una reverencia respetuosa. El anfitrión hace sonar un gong de metal, situado cerca de la sala de ceremonias, con lo cual indica el principio de la fase principal del rito.

3. Los recipientes de cerámica para el agua y el té están ya colocados en sus sitios. A continuación, entra el maestro de ceremonias, que lleva en sus manos la tetera, con el agitador de bambú dentro y el cucharón de bambú encima.

4. Después se limpia el recipiente de té y el cucharón con un paño especial que recibe el nombre de fukusa, enjuaga el agitador en el cuenco del té, después de verter en éste agua caliente del recipiente colocado al fuego.

5. Luego, vierte el agua en el recipiente destinado a ello y limpia el cuenco con el chakin (paño de hilo). Luego agita la mezcla con el agitador de bambú, hasta que adquiere un aspecto y consistencia similar a una sopa de guisantes espesa. Esta mezcla recibe el nombre de koicha.

6. El maestro de ceremonias coloca el cuenco en su lugar correcto cerca del brasero o el hornillo y el invitado principal se desplaza sobre sus rodillas para tomar el cuenco.

7. El cuenco pasa luego sucesivamente a los demás invitados hasta que todos han bebido su parte del té. Una vez que ha terminado el último invitado, éste devuelve el cuenco al invitado principal, que lo entrega al maestro de ceremonias.

Como preparar un buen té

Agua.- Materia de gran importancia a la hora de obtener una infusión de buena calidad.Se consideraba antiguamente que la mejor agua era la lluvia o nieve, aunque no si procedía de una tormenta o recogida desde un alero. Sin embargo hoy en día es más aconsejable usar el agua de manantial, que era la que le seguía en grado de calidad. Si no se dispone de agua de manantial, y hay que recurrir a la corriente, es mejor dejar reposar el agua un buen rato para que se evapore el cloro.

Temperatura.- En cuanto a la temperatura del agua, comúnmente se admite que se debe emplear el agua a punto de hervir, a unos 90-95º, si bien también he encontrado fuentes donde aconsejan que para los tes fermentados (el te negro o rojo), la temperatura sea más próxima a la de ebullición (100º) mientras que para los verdes, se recomienda 90º o incluso menos (85º)

Utensilios Básicamente, cuando se toma el té no para saciar la sed, sino para degustarlo, se presta más atención tanto a su elaboración como a los utensilios que se emplean, que suelen ser los siguientes:

  • Teteras Es el utensilio más relevante. Las teteras altas son apropiadas para el te negro, mientras que las bajitas o achatadas lo son para los tes verdes.
  • Es conveniente usar una tetera para cada tipo de te que consumamos, ya que el barro de que están hechas absorbe el aroma del te, quedándose impregnado en ella. Por eso mismo no hay que lavarlas con detergente ni secarlas, sino simplemente enjuagarlas con agua.

  • Para escoger una tetera de buena calidad hay que tener en cuenta lo siguiente:
  • Las que son redondas han de ser perfectamente redondas, y las cuadradas perfectamente cuadradas.
  • La tapa debe encajar también a la perfección.
  • La superficie ha de estar bien pulida.
  • La boquilla y el asa deben guardar proporción.
  • Deben hacer que el te se vierta limpiamente, sin que caiga chorreando por el exterior de la tetera, ni tampoco gotear.
  • La tetera es considerada como un procto artístico y por eso el escogerla debe ser el resultado de una buena impresión, un buen impacto sobre nuestro ánimo.Por ejemplo, podemos "enamorarnos" de una tetera en la que encontramos escribo nuestro poema preferido, o bien un dibujo que nos evoca algo agradable...
  • El color debe estar en consonancia con el que nos ayude a relajar nuestro espíritu.
  • El tamaño dependerá de nuestras necesidades.

Lo más importante es que la tetera nos represente bien, nos satisfaga plenamente en todos sus aspectos. Al tomar te hay que disfrutar también de la tetera.

Se recomienda "acariciar" a menudo la tetera, -frotarla con las manos- ya que mientras más se usan más brillantes se ponen y más conservan el aroma del te.

Las teteras más usadas para apreciar el sabor del te son de arcilla cocida, seguidas de las de porcelana, aunque también las hay de laca e incluso, más recientemente, de vidrio.

  • Tazas Las que son para degustación suelen ser muy pequeñas y sin asas (llamadas "zhong"). Al igual que las teteras, las hay de barro cocido, de porcelana, etc.
  • Bandejas Plana con agujeros y un recipiente como un barreño debajo En chino se llama "chi" y sirve para escurrir el agua que se echa por encima de la tetera para calentarla, o para el agua que se derrama.
  • Bandejas para servir las tazas de te cuando hay invitados.
  • Cucharas de té para coger el té desde la caja. Suelen ser de bambú, y no se usan las de metal.
  • Agujas especiales que sirven para desatascar los orificios de las teteras.
  • Vasija para tirar los restos de te utilizados, etc.
  • Toalla para secar los líquidos que de puedan derramar sobre la mesa.
  • Platillos para sostener los boles o tazas cuando éstos queman. Suelen ser de bambú o madera.
  • Loto de Té es un recipiente de forma especial que recuerda un poco la forma de una hoja de loto curvada y que sirve para mostrar a los invitados el te que se les va a servir



我希望你喜歡這個工作,幫助您欣賞的魅力一個良好喝茶以其獨特的香氣,口味和利益。


(Espero que os haya gustado este trabajo y que os ayude a apreciar el encanto de una buena taza de té, con sus incomparables aromas, sabores y beneficios para la salud.)


BIBLIOGRAFÍA


Grandes Civilizaciones - Volumen dedicado a China - Editorial Rueda

http://www.todochina.com/http://www.casadelte.com/

http://www.tebebo.com/

www.teapot.cl/hostoriadelte

http://www.casasia.es/

www.innatia.com/historiadelte

http://www.absolut-china.com/

http://www.chinaviva.com/

AUTOR:

ANDRÉS GARRIDO GALEOTE


2º. Bachillerato B

jueves, 4 de marzo de 2010

Nuestra Plaza de Abastos

Nuestra plaza de Abastos

Hemos decidido hacer un trabajo sobre nuestra peculiar Plaza de Abastos en Cádiz, sobre su historia, cómo era, cómo es y todo lo que a ella afecta. Además, nos parece oportuno realizarlo ahora, ya que se acaba de inaugurar la nueva Plaza de Abastos tras unas largas obras. Para poder explicar esta nueva Plaza bien, la hemos visitado y hemos hablado con sus trabajadores, que muestran su opinión y felicidad ante esta acertada restauración.





1.Introducción:

Aquí en Cádiz contamos con numerosos monumentos y edificios de gran interés, entre los que hemos elegido destacar este Mercado de Abastos, perteneciente al Barrio del Pópulo.





Al meternos justo a la izquierda del conocido edificio de Correos, nos adentramos en un micromundo nuevo y diferente. En él encontramos el Mercado de Abastos, que familiarmente los gaditanos llaman “La Plaza”.





Por su fachada podemos ver que se trata de un edificio neoclásico, de forma rectangular, sobre el que antiguamente se encontraba el convento de los Descalzos. Se comunica con cuatro calles céntricas del Casco Antiguo, a las que se puede acceder a través de las cuatro puertas laterales que posee.













Este Mercado fue construido en 1837 y posteriormente remodelado en 1928. Actualmente se ha llevado a cabo una modernización del mismo para que se adapte a las nuevas normativas higiénicas, y funcione con una exigencia de calidad mayor.
Cerca de él podemos ver los famosos puestos de churros, donde desde temprano se despachan los clásicos churros finitos, las porras y los tejeringos, envueltos en los conocidos “papelones”. Nos los podemos llevar a casa, o bien, comerlos en algún bar de los alrededores.









Sin más espera, comenzamos a contar la historia de esta increíble y peculiar Plaza gaditana, que, los que vamos entre semana al colegio, podemos visitar los sábados hasta las 2 ó 3 de la tarde, y que nos enamorará por su ambiente y calidad.

El horario de apertura de los puestos es de Lunes a Sábado, desde las 8 de la mañana hasta aproximadamente las 2 y media ó 3 de la tarde.

2.La antigua Plaza de Abastos

La existencia de esta Plaza se la debemos al arquitecto sevillano Juan Talavera y Heredia, que durante el mandato de Ramón de Carranza impulsó la transformación de la Plaza de Abastos en 1928, aunque en realidad fue un proyecto de Agustín Blázquez, el alcalde anterior a él.

Carranza buscaba mejoras, en general, en esta plaza, sobre todo en lo referente a las condiciones higiénicas, y ordenó que se aceleraran las obras para evitar molestias al público, pues la responsabilidad era del Ayuntamiento.





El mercado de la Plaza de Abastos se inauguró en 1838, diez años más tarde de comenzarse las obras, y durante cien años se apenas se hicieron mejoras ni cambios.

El 11 de diciembre de 1926 comenzaron las obras de reforma, a las órdenes de Juan de Talavera, que se propuso respetar en lo posible la antigua estructura con columnas dóricas de cuatro metros de altura. Su ejecución se vio retrasada, debido a la presencia de aljibes, que todavía se encontraban en uso, en el lugar donde debían ir varios de los cimientos nuevos. Una vez solucionado el problema, se iniciaron las obras en el exterior.





Dentro del programa conocido como las "grandes obras" para Cádiz, encontramos esta remodelación impulsada por Ramón de Carranza, al igual que la reanudación de las obras del monumento a las Cortes de Cádiz, la casa de Correos, el dique seco y la Alameda Apodaca.

Todas estas rehabilitacones y restauraciones tuvieron un gran presupuesto, del que se hizo eco el Diario de Cádiz, publicando el 28 de noviembre de 1926 lo siguiente:
"A las 5.30 de la tarde de ayer se reunió la Permanente Municipal, en sesión extraordinaria, convocada para la apertura de pliegos presentados para las grandes obras proyectadas en la ciudad. Preside el Alcalde, señor Blázquez. Se lee el acta de entrega del único pliego presentado, que es suscrito por José Fariña Farreño y Juan Giral y Mimó, quienes concurren a la subasta de las obras y al suministro de fondos para las mismas que en la convocatoria se indicaba, con la colaboración de la Empresa General de Construcciones S.A. El concursante se compromete a ejecutar las obras en las condiciones que previene el concurso y que importan la cantidad de 10.607.247,68 pesetas para la reforma del Mercado de Abastos".

Esta obra se finalizó el 1 de noviembre de 1927, en la parte exterior, y el edificio en su totalidad a fines de 1929.

Desde entonces, para controlar y analizar todas las frutas y hortalizas, el Alcalde dispuso la presencia de un veterinario, que asegurara la sanidad en los productos vendidos, al igual que la obligación del personal de los puestos de llevar ropa blanca con manguitos. Todo esto provocó un tango de Carnaval y fue motivo de bromas.







3.Tosantos en la Plaza de Abastos

La Fiesta de Todos los Santos se celebra en muchos países del mundo el 1 de noviembre, según una tradición que tiene su origen, como era de esperar, en la Iglesia Católica.

Pero esta fiesta en Cádiz se vive de manera diferente. Aquí, este gran mercado de abastos saca una chispa de simpatía al melancólico tema de los difuntos, y sigue la tradición de “disfrazar” sus productos y exponerlos al público, participando así en un concurso premiado.
Esta fiesta repercute también, como cualquier fiesta gaditana, en la gastronomía. Hacia mediados de octubre comenzamos a ver en las tiendas:

- Huesos de santo





- Buñuelos de cidra





- Crema de Boniato





También es el tiempo de las castañas, las nueces, las almendras, las avellanas de los toros, y demás frutos secos. Como este día coincide con el comienzo del frío y la despedida del calor, estos productos se encuentran en buenas condiciones para consumirlos.

El curioso comienzo de la costumbre de celebrar este día de los Tosantos en el Mercado tiene su origen en el año 1876, cuando por iniciativa de la comisión municipal del mercado público de la Plaza de la Libertad se adornan puestos, la propia plaza y los alrededores.

En primer lugar se adornaron sus cuatro puertas con el escudo de la ciudad.





La fachada se rodeaba de farolillos venecianos y banderitas pequeñas de diferentes estampados. También, en cada uno de sus puestos (en total 72), iba colocada una araña de cristal. Por último, presidiendo la plaza, un gran farol chinesco. Todo esto llamó rápidamente la atención de los gaditanos, que compraban con entusiasmo de todos los productos que allí se exponían. Por si fuera poco, y el ambiente no fuera suficiente, a esta templada noche gaditana le acompañó una gran fiesta con baile y música incluida, organizada por una banda en la plaza Guerra Jiménez.





Hoy en día se sigue celebrando esta tradición, aunque con algunas modificaciones: se celebra unos días antes al 31 de octubre, aunque el lugar sigue siendo el mismo, “La Plaza”, en singular, distinguiéndola así los gaditanos de las demás.

Por último, un detalle muy interesante de esta fiesta es cómo, en cada puesto y en los “disfraces” de sus productos, podemos ver reflejada la actualidad y la sociedad que nos rodea. Los adornos nos permiten visualizar de forma satírica los últimos acontecimientos políticos y sociales, en forma de carnaval gráfico, y en una sola escena.

















4.Más celebraciones en la Plaza de Abastos

Otra celebración importante y totalmente independiente de los Tosantos es el recorrido de los carruseles de coros de Carnaval, que tiene lugar durante los días festivos del mismo, y que se sitúan en los alrededores de la Plaza de Abastos. Estos coros cantan sobre las bateas y difunden sus copillas entre las miles de personas que abarrotan "la Plaza". A ella acude una gran masa de gente de toda la provincia, incluso de muchas partes de España.

Lo que antes comentábamos de los adornos queda plasmado en el siguiente cuplé del cuarteto “Encadenados”:

“Cuando llega la fiesta los Tosantos, qué gracia, en la Plaza,
que me río mire usted.
Lo mismo te ves los pollos que las gallinas con una bata de “guatiné”.
Ponen las caballas vestías gitanas
o si no el padre Apeles que es un jurel con una sotana.
Yo es que allí me parto, porque es “pa” reírse
viendo a dos conejos con bañador puestos en la Caleta.
Pero con los bichos que más me río “pa” que lo sepas
son con los cochinos el Ayuntamiento que todo el año van de chaqueta”.





5. La Noche de los Ángeles

La Noche de los Ángeles es una celebración de la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, organizada por la Delegación Municipal de Fiestas, el día el 2 de agosto de cada año.

Debido a la gran popularidad que adquirió esta Velada, el Ayuntamiento decidió trasladarla al Paseo de las Delicias (lugar donde se encuentra actualmente el parque Genovés) desde el año 1867.

La fecha inicial de celebración fue sobre el quince de agosto, y así se estableció con el nombre de La Velada de Los Ángeles, desde el año 1870 . Este evento dejó de realizarse en los años cuarenta del siglo pasado, pero sufrió una gran transformación y una nueva programación desde el año 1988.

Así, ha contado con una serie de actuaciones ligadas a los gustos e intereses de los gaditanos, celebradas en varios lugares céntricos de la ciudad, como las plazas públicas, que en esos días contaran con una gran asistencia de público.

La Delegación Municipal de Fiestas se encarga de organizar todas estas actuaciones, que tienen lugar durante la tarde y la noche, a lo largo de cuatro días del mes de Agosto. Son muy diversas:

- Cuentacuentos para niños y adultos.





- Veladas flamencas protagonizadas por personajes importantes de este arte.





- Actuaciones musicales espectaculares, bien de cantantes, o de grupos famosos y reconocidos dentro del mercado musical español.
- Y actividades típicas gaditanas, como actuaciones de agrupaciones carnavalescas, sobre todo coros.

La programación de estos eventos es muy diferente cada año, y siempre encontramos novedades. Debemos destacar que, recientemente, esta velada se ha convertido en un carrusel de coros en verano, y esto tiene como finalidad promocionar nuestras fiestas y atraer a una gran cantidad de visitantes de todos los públicos.

Es en este carrusel de coros donde interviene nuestra Plaza de Abastos, que una vez más vuelve a ser el escenario principal de la ciudad, consiguiendo atraer a muchos espectadores.

La idea principal de estos últimos proyectos es mostrar, en pleno verano, a unas horas con mucha gente en la calle, sobre las ocho o las nueve de la noche en adelante, una muestra del auténtico espíritu del Carnaval. De esta manera podemos promocionar el mismo, aprovechando que en agosto es cuando más turistas visitan Cádiz. Así, pueden comprobar en qué consiste la fiesta grande de la ciudad en la que pasan las vacaciones de verano, siendo un escaparate inestimable a nivel nacional o internacional, favoreciendo a la hostelería y el comercio de la zona.



Bibliografía

-http://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_de_abastos_%28C%C3%A1diz%29
-Libros sobre Cádiz
-Visita a la Plaza nueva de Abastos
-http://enciclopedia.us.es/index.php/C%C3%A1diz_%28C%C3%A1diz%29

Hasta aquí dejamos esta primera parte de la plaza de Abastos, pero muchas más cosas faltan aún por descubrir. Todo eso lo tendremos más adelante, con la segunda parte.

Aquí dejo un video muy interesante sobre la arquitectura de Cádiz, donde porsupuesto podemos apreciar a la Plaza de Abastos:



Trabajo realizado por: Yolanda Domínguez Fernández y Cristina Rocha Galván.